Embarazada a los 12 años, por un trabajador eventual de la feria, Karina Torres se convirtió en la niña- madre de un bebé, pero es tan dramática su miseria, que el recién nacido pasa hasta varios días sin comer, porque sus senos no generan leche, y tampoco tiene dinero para comprarla.
Recostada sobre una desvencijada cama -- que comparte con varios hermanitos más-, entre un amasijo de trapos viejos, cajas de cartón, bolsas de plástico, la menor de edad sostiene en los brazos a su bebé, Miguel Ángel, y refleja en sus palabras y gestos la incertidumbre en el futuro.